Derecho de veto

La Corte Penal Internacional la pasada primavera no reconocía a Palestina, lo cual me hacía reflexionar en ese momento sobre la oportunidad de pedir la superación de los márgenes que se establecieron en la refundación de la ONU, tras la Segunda Guerra Mundial.

Resultaba que lo que impedía que la Corte aceptara juzgar los hechos que los palestinos reiteradamente denunciaban, no era que los mismos fueran irrelevantes o por su carácter improcedente su sometimiento a dicho tribunal, sino que la ONU, de quien éste depende, y de quien recibe la legitimación, establece que son los estados los que pueden demandar justicia y Palestina no lo era. Y no lo era porque Estados Unidos de América dispone de derecho de veto y su diplomacia siempre se ha mostrado seguidista de las tesis de Israel sobre este asunto.

Ahora, no se por qué mecanismos, sin que Palestina haya alcanzado su reconocimiento como estado de pleno derecho, ya que el reconocimiento es como estado observador, lo cierto es que esta puerta de recurrir al tribunal penal se le abre, y el viento del reconocimiento internacional sopla a su favor.

Las tesis israelí y estadounidense se mantienen inalterables en cuanto a la inconveniencia de recurrir a este tribunal por parte palestina, de cara a no empeorar o imposibilitar una necesaria, y reconocida por ambas partes, reanudación de la negociación bilateral para establecer una paz firme y duradera en la región, lo que es interpretable como otro factor más de presión por parte de Israel sobre su interlocutor. También porque no parece aceptar de buen grado que las posibles denuncias sobre algunas de sus acciones puedan ser consideradas por el tribunal negativamente y devenguen en condenas.

Es lamentable que la legalidad internacional que representa este tribunal de la ONU, inspire desconfianza o prevención en uno de sus miembros y que prefiera un “vamos a arreglarlo entre nosotros” partiendo, eso sí,  de una posición de predominio y de fuerza evidentes.

¿Qué posibilidades hay de lograr que un acuerdo en esas condiciones sea justo, factor imprescindible para que sea respetado y el transcurso del tiempo no lo invalide? Los que creen en esta posición forzada y predominante, que no respetaría las fronteras de 1967 que, en cambio, incluso Estados Unidos apoya con firmeza, todavía son mayoría en Israel, lo que deja apenas un resquicio a la esperanza de conseguir un acuerdo y una paz justas en la región.