Conversaciones imaginadas: Albert Rivera con su novia, Beatriz Tajuelo

_ Sí, lo sabía, pero no acabo de entenderlo. Pensaba que habría un orden cuando llegaran estos momentos clave, que organizaríais el trabajo de forma que hubiera un instante cada día en que se pudiera echar el cierre y hasta la mañana siguiente, aunque de nuevo hubiera que levantarlo temprano. No me parece sano que estés pendiente del teléfono hasta cuando duermes. ¿Qué ocurrirá si acabas siendo presidente del Gobierno?

Tienes, además, gente de confianza con la que te puedes turnar: no necesitas estar tú  atento a cualquier movimiento que hagan los demás.

Siento que sea así, pero lo llevo mal. Cada vez peor. ¿Cuántas veces hemos cenado juntos estas dos últimas semanas..? ¡Una, y llegaste a las once y media al restaurante, como hoy!

_ Tienes razón, Bea…Sí lo se, pero ya sabes que llevo un tiempo desbordado, nervioso…Esta iniciativa de apoyar al PP, a la que la ejecutiva me ha empujado, no me acaba de convencer…¡Tanta estrategia! Fernando y Juan Carlos lo tienen claro, hay que capitalizar nuestra fuerza, pero yo me encuentro entre la espada y la pared y la sensación cada vez más nítida, a medida que avanza el envite, de que prefería la pared. Ahora siento que estoy exponiéndome a unir mi suerte no ya a la del PP, sino a la de Rajoy.

Es verdad que España no se puede permitir una dilación indefinida con un Gobierno en funciones-lo siento así, mira hoy mismo, si no creo que el presidente del Gobierno español tendría que haber estado presente en la reunión con Merkel, Hollande y Renzi para tratar el futuro de la Unión, tras el triunfo del Brexit-, pero la impresión de que Rajoy se sale con la suya de permanecer y nos impone este calendario retorcido me quema, porque puede terminar acabando no sólo conmigo, también con Ciudadanos.

Yo no creo que con Rajoy al mando la corrupción sistémica se pueda erradicar como tampoco mejorar lo de Cataluña; lo he dicho veinte veces veinte en la ejecutiva y a los colaboradores, y a ti misma, porque creo, por un lado,  que es uno de los nodos de la trama,  no el principal, ni el origen, pero sí uno más de los beneficiados por los sobresueldos y, un poco a imitación de Franco, testigo de la corrupción de los demás, lo que crea una suerte de equilibrio sólido de contrapesos. Por el otro su irritante pasividad sólo ha hecho que crear independentistas. Parece que lo único que sabe es resistir -acuérdate del tuit a Bárcenas o cómo sostiene a Barberá- y que la justicia no logre y acabe estimando que hay pruebas definitivas.

_ Sí, ya lo se, pero tienes que enajenarte de vez en cuando del partido…Aunque sólo sea por lo que te he dicho alguna vez: que es la única manera de tener nuevas perspectivas que den lugar a nuevas ideas.

_ Mi primera opción ha sido siempre lograr un pacto constitucionalista de los dos grandes partidos con nosotros ejerciendo de elemento aglutinador y renovador. Eso consolidaría Ciudadanos, y en la medida en la que pudiéramos atribuirnos ciertas reformas nos haría crecer…Incluso podría hacerme presidente. Ya se lo dije a Pedro Sánchez, que si nuestro pacto no lograba el gobierno seguiría intentándolo. Aunque es verdad que este resultado en las segundas elecciones nos ha debilitado y nos aboca a este papel un poco mamporrero.

Con él he hablado hoy mismo, que me ha llamado para reprocharme que tenga a medio partido unido al coro que le exige que se abstenga y permita a Rajoy ser presidente de nuevo…Y he tenido que recordarle que ese acto de generosidad patriótica, de demostración de que el interés del Estado prevalece en su acción política sobre el legítimo también interés partidista o personal, es lo que juntos le exigimos al PP cuando el candidato a la investidura era él, y con la cara de cemento que los caracteriza contestaron “no” y abortaron esa iniciativa que con tanto esfuerzo habíamos logrado. Esa es la diferencia moral -le he dicho-: puesto en la misma situación tu no puedes hacer lo mismo…

_ ¿Y qué te ha constestado?

_ Que tras la segunda votación fallida de Rajoy del 2 de septiembre, espera el encargo del rey y que yo esté dispuesto a mantener esta actitud positiva, pero esta vez hacia su proyecto pactado con Podemos…

_ ¡¿No?!

_ Lo que oyes. Está empeñado en ser quien promueva el cambio constitucional que de encaje a los nacionalismos…

_ ¿Y se olvida de que necesita dos tercios y de la mayoría adversa del Senado?

_ Está convencido de que si en el Congreso logramos un acuerdo constitucional con los nacionalistas los populares serán incapaces de no aprobarlo.

_ Me fundes los plomos, ¡otro espíritu mesiánico! ¡Qué peligro! Anda, vamos a pedir que son las doce y cerrarán la cocina…

 

 

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Pacto necesario

Apoyo a una gran gran coalición

Tal como apuntaban las encuestas y las previsiones de los observadores, las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 en España han dado un resultado que fragmenta el Parlamento, acabando con la bipolaridad de los dos grandes partidos que aglutinaban un altísimo porcentaje del electorado desde el triunfo del PSOE de Felipe González en 1982.

La primera consecuencia es que lo que en elecciones anteriores quedaba definido tras el resultado, el quien gobernaría, ha sido sustituido por la necesidad de lograr acuerdos entre los diferentes partidos, al no haber obtenido ninguno suficiente apoyo. Esta interpretación del resultado es clara, confirmada por una reciente encuesta cuando el tiempo avanza sin que los contactos para la búsqueda de un acuerdo hayan dado aún fruto: la mayoría de los electores desean un entendimiento de sus representantes que haga posible, en un sistema parlamentario como es el nuestro,  que se forme un gobierno que permita avanzar afrontando los retos, poniendo en práctica un número relevante de las principales propuestas lanzadas en la campaña por los partidos que lo formen. Y se da una peculiaridad: sólo la alianza entre los que aún permanecen siendo los más votados, el Partido Popular, que reúne al electorado mayoritariamente conservador, en un espectro que va desde los bordes de la extrema derecha hasta la difuminada línea de separación con la izquierda socialdemócrata,  y es apoyado por las patronales empresariales, y el Partido Socialista Obrero Español, que aglutina a un electorado socialdemócrata también de muy heterogéneo origen, que tiene a su vez por su otro extremo una porosa línea de separación tanto con la izquierda más tradicional, comunista y post comunista, como por la izquierda más joven y novedosa,  apoyado por los sindicatos mayoritarios, lograría una mayoría absoluta muy cualificada (213/350),  capaz de gobernar sin trabas de la oposición imposibles de superar, habida cuenta de que a esta opción muy probablemente en las votaciones cruciales se sumaría uno de los partidos emergentes, Ciudadanos, con sus 40 diputados, que lograrían sobradamente los dos tercios exigidos para ciertos cambios en la Constitución que la sensatez y la legalidad exigen.

Habría otras posibles combinaciones para lograr los 176 diputados que constituyen la estricta mayoría absoluta para gobernar, pero incapaces, como acabo de apuntar, de abordar las reformas constitucionales que están en cuestión, y resultan aun más contradictorias que esta gran coalición, cuyo primer ejemplo inspirador es la repetida experiencia alemana de alianzas de gobierno entre el SPD socialdemócrata y la CDU-CSU conservadora, actualmente en ejercicio con Angela Merkel al frente.

A la falta de experiencia propia en estas coaliciones de los que aún siguen siendo los dos principales partidos, a pesar de los augures y de los deseos de los dos nuevos emergentes, Podemos y Ciudadanos, que justificaría la prevención y la incertidumbre que genera en sus dirigentes, obligados así a explorar la renuncia a una parte importante de sus postulados para poder converger  con el otro, hay que añadir la grave situación en la que se encuentra España, muy condicionada por un lado por la traumática experiencia de la crisis económica aún no superada, que sin entrar en la complejidad de los orígenes y las causas de que aquí haya sido especialmente virulenta, ha golpeado a los más débiles y dejado descolocado y maltrecho el Estado de justicia y bienestar sociales al que aspirábamos, incrementando la desigualdad,  con aspectos tan lacerantes como la vuelta de la pobreza aun en personas que tienen trabajo, y en consecuencia una marginación intolerable de una parte importante de la población, con todo lo que ello conlleva de infelicidad y pérdida de esperanza en el futuro.

Por otro por los movimientos centrífugos de algunas partes del país, principalmente País Vasco, Cataluña y Galicia, que pone en cuestión la  propia existencia del Estado en su configuración política actual, condicionamiento que viene siendo arrastrado desde el minuto primero de la aprobación de la Constitución vigente, que es necesario recordar fue fruto de un largo, laborioso y generoso acuerdo, que hizo posible dejar atrás, sin casi violencia, una dictadura de cuarenta años nacida de una rebelión  militar y la consiguiente sangrienta y terrible guerra civil que duró casi tres, y que precisamente ahora, se encuentran en un momento álgido debido a que uno de ellos, el catalán, ha alcanzado un gran desarrollo, habiendo logrado el apoyo de casi la mitad del electorado local, y habiéndose embarcado en una apuesta por romper la legalidad, ante la imposibilidad de lograr sus fines de manera legal, en un nivel de desafío inédito para el resto del país.

Ya el Estado tuvo que afrontar en estas décadas las consecuencias de un independentismo violento que protagonizó en el País Vasco la organización terrorista ETA, y los partidos tuvieron que aprender que era la unión en los valores consagrados en la Constitución, y el apoyo recíproco lo que les daba la fuerza necesaria para hacer prevalecer la voluntad de la mayoría y la legalidad. Afortunadamente, en Cataluña y en Galicia el terrorismo fue esporádico y mínimo, lo que constituye una gran diferencia, pero no para invalidar o excluir lo aprendido.

España, como nación jurídica cuyo destino está enfocado a la Unión Europea, tiene pues dos retos ante sí cuya importancia no establece supeditación alguna del uno al otro, ya que los dos son urgentes y merecedores de ser abordados ya con toda la energía, aunque cabe pensar que resolviendo el territorial se estaría en una disposición con diferencia mucho más favorable para arbitrar y defender medidas ante la crítica interna y externa, capaces de hacernos superar la crisis y prosperar, minimizando o evitando los daños y las víctimas, por una razón elemental que sigue siendo vigente: la unión hace la fuerza. El esfuerzo de remar coordinado y solidario hace avanzar con energía la nave.

En este sentido sería envidiable y muy provechosa una alianza que concentrara casi todo el arco parlamentario, que incluyera a Podemos y a los partidos nacionalistas respetuosos con la Constitución, pero quizá sea demasiado pedir… No lo es, en cambio, solicitar de los líderes de Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español, sin exluir a los que quieran arrimar el hombro, que antepongan el interés general al particular, el progreso del país, al progreso de sus territorios, sus partidos o sus carreras, asumiendo la responsabilidad de conformar un gobierno de concentración, con unos objetivos acordados públicos y bien definidos, que puedan ser expuestos en el discurso de investidura, para que las responsabilidades que cada cual asuma puedan serles exigidas por el electorado cuando haya que volver a las urnas.

Conversaciones imaginadas: Mariano Rajoy y su esposa Elvira Fernández

– No tienen la más remota idea de lo que supone ser presidente del Gobierno de España. La responsabilidad tan abrumadora que conlleva. El poco margen de actuación que se tiene. Estamos en una crisis económica que nos puede retrasar la prosperidad dos décadas y las líneas maestras de la actuación están marcadas fuera de nuestras fronteras.  Y es así porque si nos independizáramos el retraso sería aun mayor…

– Lo se, Mariano, me lo has dicho ya varias veces…

– Quieren sinceridad y cuando me muestro sincero y les digo esto, porque se que es así y lo siento así, en lugar de comprenderme, de mostrarme su apoyo, lo aprovechan para calificarme de mediocre e incapaz. Mi incapacidad es la de cualquiera que estuviera en mi lugar. A estas alturas ninguno de los países que estamos en el euro, en su sano juicio puede decirle que no a la Unión Europea, porque las consecuencias sobre la actividad económica y sobre la posibilidad de hacer frente a los pagos a los que nos hemos obligado, sería catastrófica. Se pueden mantener las formas, alargar las decisiones, arrancar pellizcos, disimular, pero no dejar de plegarse. Imagino que vendrán mejores momentos, porque éstos son peores que los peores que imaginamos, y entonces podamos reequilibrar algo nuestro papel, volver a intentar ocupar un lugar más importante en el grupo de nuestros socios.

– No te preocupes, lo estás haciendo muy bien, te lo dicen todos, incluso Obama…

– ¡Calla, no me hables de Obama, ni de Merkel ni de ninguno…! ¡Estoy hasta el gorro de todos ellos…! ¡Pues no resulta que ahora éste nos estaba espiando y con el apoyo de la otra! ¡Es que no hay una mínima decencia, que somos aliados! ¡Que les acabamos de dar el control militar total sobre el sur de Europa y el Estrecho con lo de Rota, y aún así nos espían! ¡Qué quieren saber más, si no tenemos secretos para ellos!

– No te pongas así, al fin y al cabo ellos en público te apoyan, y no son tus amigos…

– Ya, lo de José Maria es de vomitar ¡El muy soberbio! ¡Le debo estar aquí porque inopinadamente me eligió -¿te acuerdas que no nos lo esperábamos?-, pero el muy engreído no digiere que no le haga caso al pie de la letra en todo lo que me dice! ¡Pero si hasta Arriola empieza a estar mosqueado con él! Y, además se olvida de que el que ha aguantado dos legislaturas de Zapatero he sido yo, yo solito con Soraya, comiendo basura, merendando basura y cenando basura, que no contábamos ni para los nuestros!  ¿Te acuerdas de la noche del debate con Alfredo, que llegué a casa y tuve que tomarme un Valium? Perdí dos kilos en dos horas. El tío fue despiadado, dejó de lado que somos amiguetes, que nos tenemos simpatía, que coincidimos cuando nos toca sufrir viendo al Real Madrid, y me desnudó… Pero aguanté, no me sonreí de nervios una sola vez siquiera cuando sabía que lo que me estaba diciendo era verdad…E incluso me mostré agresivo cuando lo vi sin esperanza…Tenían perdidas las elecciones por méritos propios -me lo dijo él mismo antes de entrar a la vez que estaba dispuesto a ponérmelo lo más difícil que pudiera- ¿pero algo haría yo para asegurar la victoria, no?, repitiendo imperturbable la misma cantinela durante meses. ¡Y la gente me creyó! Y ahora este canijo chinchando… Siempre fue así, aparatoso y risible, desde que ganó la presidencia de Castilla y León. Cuando le veo tantas veces tan ampuloso no dejo de recordar a  Charlot caricaturizando a Hitler…

He soportado la tensión permanente con Esperanza, que aprovechaba la más mínima para hacer herida. ¡Hasta lo del helicóptero! Ya te advertí que para ella que lo de Valencia acabara saliendo bien fue un palo. Esperaba verme arrastrado por una derrota de Paco, pero el tío incombustible volvió a ganar con mayoría absoluta y desactivó esa baza que quería jugar,  haciéndose la abanderada de la decisión y la honradez en contraste con mi prudencia. Pero ahora no se si lograré volver a salir airoso. El asunto Correa y la traición de Luís son como bidones radioactivos, sólo puedes tener la duda de cuándo va a producirse la fuga definitiva, pero no que no lo hará. De hecho no se si ese momento ha llegado ya. ¡Y es que tiene bemoles, no queremos tocar las leyes que regulan la financiación de los partidos porque nunca es el momento y mientras… Qué se creen, que los políticos tenemos que vivir en la miseria! Cualquiera de los que hemos percibido sobresueldos hubiéramos ganado mucho más en la vida privada! ¡Era la manera mejor de compensarnos en parte de horarios interminables, siempre dispuestos a decir algo ante un micrófono, siempre pendientes de tener la sonrisa puesta y el gesto educado! ¡De tener que expresar una opinión formada sobre cualquier cosa! ¡No puedo ni soportar la idea de que tenga que dejar la presidencia del Gobierno por esta chorrada! Alguna embajada ya me ha tanteado y hasta sugerido… ¡hipócritas!

¡Mariano, déjalo ya!  duérmete, tienes que estar de pie en cinco horas, has de descansar…

¡Y Alfredito, que le ha venido dios Bárcenas a ver! No tenía nada; iba a pasar la legislatura en su páramo, mordiéndose los codos, y ahora se atreve a amagar con una moción de censura, a pesar de que no va a ganar nada, muy al contrario, puede perder y mucho y con él todo su electorado, si le sale bien.  Si yo me fuera dejaría a Soraya, pero probablemente no sería la candidata en las elecciones próximas, sino Esperanza, y no puedo entender que no se den cuenta de que ella sí que es rodillo ideológico y al rival ni agua. Los catalanes y los vascos sí que lo saben, por eso están tibios y no empujan. Y el ególatra de Ramírez…¡Es como el escorpión del chiste picando a la rana! No puedo creer que él crea que va a estar mejor con Esperanza!

¡Mariano, por favor, calla ya y duérmete; yo también necesito dormir! Y ya sabes que prefiero vivir en Aravaca, o si no en Galicia, o incluso en Santa Pola…