Conversaciones imaginadas: Albert Rivera con su novia, Beatriz Tajuelo

_ Sí, lo sabía, pero no acabo de entenderlo. Pensaba que habría un orden cuando llegaran estos momentos clave, que organizaríais el trabajo de forma que hubiera un instante cada día en que se pudiera echar el cierre y hasta la mañana siguiente, aunque de nuevo hubiera que levantarlo temprano. No me parece sano que estés pendiente del teléfono hasta cuando duermes. ¿Qué ocurrirá si acabas siendo presidente del Gobierno?

Tienes, además, gente de confianza con la que te puedes turnar: no necesitas estar tú  atento a cualquier movimiento que hagan los demás.

Siento que sea así, pero lo llevo mal. Cada vez peor. ¿Cuántas veces hemos cenado juntos estas dos últimas semanas..? ¡Una, y llegaste a las once y media al restaurante, como hoy!

_ Tienes razón, Bea…Sí lo se, pero ya sabes que llevo un tiempo desbordado, nervioso…Esta iniciativa de apoyar al PP, a la que la ejecutiva me ha empujado, no me acaba de convencer…¡Tanta estrategia! Fernando y Juan Carlos lo tienen claro, hay que capitalizar nuestra fuerza, pero yo me encuentro entre la espada y la pared y la sensación cada vez más nítida, a medida que avanza el envite, de que prefería la pared. Ahora siento que estoy exponiéndome a unir mi suerte no ya a la del PP, sino a la de Rajoy.

Es verdad que España no se puede permitir una dilación indefinida con un Gobierno en funciones-lo siento así, mira hoy mismo, si no creo que el presidente del Gobierno español tendría que haber estado presente en la reunión con Merkel, Hollande y Renzi para tratar el futuro de la Unión, tras el triunfo del Brexit-, pero la impresión de que Rajoy se sale con la suya de permanecer y nos impone este calendario retorcido me quema, porque puede terminar acabando no sólo conmigo, también con Ciudadanos.

Yo no creo que con Rajoy al mando la corrupción sistémica se pueda erradicar como tampoco mejorar lo de Cataluña; lo he dicho veinte veces veinte en la ejecutiva y a los colaboradores, y a ti misma, porque creo, por un lado,  que es uno de los nodos de la trama,  no el principal, ni el origen, pero sí uno más de los beneficiados por los sobresueldos y, un poco a imitación de Franco, testigo de la corrupción de los demás, lo que crea una suerte de equilibrio sólido de contrapesos. Por el otro su irritante pasividad sólo ha hecho que crear independentistas. Parece que lo único que sabe es resistir -acuérdate del tuit a Bárcenas o cómo sostiene a Barberá- y que la justicia no logre y acabe estimando que hay pruebas definitivas.

_ Sí, ya lo se, pero tienes que enajenarte de vez en cuando del partido…Aunque sólo sea por lo que te he dicho alguna vez: que es la única manera de tener nuevas perspectivas que den lugar a nuevas ideas.

_ Mi primera opción ha sido siempre lograr un pacto constitucionalista de los dos grandes partidos con nosotros ejerciendo de elemento aglutinador y renovador. Eso consolidaría Ciudadanos, y en la medida en la que pudiéramos atribuirnos ciertas reformas nos haría crecer…Incluso podría hacerme presidente. Ya se lo dije a Pedro Sánchez, que si nuestro pacto no lograba el gobierno seguiría intentándolo. Aunque es verdad que este resultado en las segundas elecciones nos ha debilitado y nos aboca a este papel un poco mamporrero.

Con él he hablado hoy mismo, que me ha llamado para reprocharme que tenga a medio partido unido al coro que le exige que se abstenga y permita a Rajoy ser presidente de nuevo…Y he tenido que recordarle que ese acto de generosidad patriótica, de demostración de que el interés del Estado prevalece en su acción política sobre el legítimo también interés partidista o personal, es lo que juntos le exigimos al PP cuando el candidato a la investidura era él, y con la cara de cemento que los caracteriza contestaron “no” y abortaron esa iniciativa que con tanto esfuerzo habíamos logrado. Esa es la diferencia moral -le he dicho-: puesto en la misma situación tu no puedes hacer lo mismo…

_ ¿Y qué te ha constestado?

_ Que tras la segunda votación fallida de Rajoy del 2 de septiembre, espera el encargo del rey y que yo esté dispuesto a mantener esta actitud positiva, pero esta vez hacia su proyecto pactado con Podemos…

_ ¡¿No?!

_ Lo que oyes. Está empeñado en ser quien promueva el cambio constitucional que de encaje a los nacionalismos…

_ ¿Y se olvida de que necesita dos tercios y de la mayoría adversa del Senado?

_ Está convencido de que si en el Congreso logramos un acuerdo constitucional con los nacionalistas los populares serán incapaces de no aprobarlo.

_ Me fundes los plomos, ¡otro espíritu mesiánico! ¡Qué peligro! Anda, vamos a pedir que son las doce y cerrarán la cocina…

 

 

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Desinformación

 

Al final la táctica se impuso sobre el interés del país: la XI legislatura concluyó en aborto.

La estadística no debe mostrar suficientemente el hartazgo que nos produce a los ciudadanos este frenazo en el desarrollo de la normalidad política, como lo es seguir avanzando en la resolución de los problemas, la mejora de las condiciones de vida y el aumento de las oportunidades de toda índole, en definitiva sustentar la esperanza de las generaciones en el futuro, porque los datos que haya ofrecido sobre este asunto no parece que hayan sido tenidos en cuenta. Hartazgo al que contribuye esa disolvente sensación de inevitabilidad de lo ocurrido, de que no tenía remedio, de que con esos mimbres protagonizando la escena era imposible obtener el cesto, todo lo cual tanto debiera preocuparles a los políticos, por lo que supone de alejamiento de lo público, de retracción de los individuos a sus asuntos exclusivos, de pérdida de interés por lo común y aumento del ombliguismo y la insolidaridad, y en definitiva de retrato de sí mismos.  Cualquier político honesto, cuyo fin primordial fuera mejorar la sociedad en la que vive, debería temer y evitar ese panorama -el rechazo de esa sociedad o en el mejor de los casos su falta de complicidad,  su indiferencia- como el peor posible para lograr ese objetivo…Pero no parece ser así aquí en España ahora, sin que me consuele echar un vistazo allende estas fronteras, donde puede ser peor.

Precisamente hay observadores alejados que aprovechan esa circunstancia para desarrollar opiniones muy interesantes sobre las razones del fracaso, como la baja calidad -ya apuntada- de los protagonistas políticos, dada la pérdida de prestigio y reconocimiento económico que tiene esta carrera, que desincentiva las vocaciones de los más capaces o mejor preparados. O sin centrarse en las personas, reconocer que el devenir político, a pesar de las dificultades evidentes -crisis económica y crisis de identidad- tiene una inercia de funcionamiento democrático no desdeñable, amparado por la pertenencia a la Unión Europea, y por tanto la situación no es tan grave como lo era tras la muerte del dictador Franco, donde una decisión equivocada conducía al abismo, lo que permitiría un cierto grado de irresponsabilidad de los actores.

Como complemento a estas interpretaciones, que en buena medida comparto, a mi me llama especialmente la atención y me acongoja, la pobre calidad del mensaje que se maneja. Es probable que sea la propia estructura actual de la comunicación lo que lo propicie, que se desarrolla en cauces diferentes a los que conocíamos los que crecimos antes de la llegada de esta evolución tecnológica, cada vez más urgida de ser inmediata y mínima, cuyo paradigma es Twitter y sus 140 caracteres, y en consecuencia carente del filtro de la imprescindible sedimentación. También el uso generalizado de las redes sociales y los medios digitales, al que todos accedemos y deja a los profesionales flotando desperdigados en esa marea. Pero, sobre todo, la responsable es la propia renuncia de los políticos a comprometerse con la emisión de un mensaje nítido y completo que los defina, que exponga adecuadamente su pensamiento y su programa, las medidas concretas mediante las cuales pretenden alcanzar los objetivos que proponen. Sus itinerarios. Parece que se sienten cómodos ahí, en la superficie, chapoteando en esa sopa de mensajes simplones, de lugares comunes, conscientes de que no definirse los beneficia. Y con ello muestran lo poco que confían en la capacidad del electorado para entender argumentos complejos. Claro que tambíen puede ser que ni siquiera ellos entiendan tales argumentos, por ejemplo los económicos, y por tanto se sientan incapaces de reproducirlos o defenderlos sin quedar en ridículo.

Como sea, lo cierto es que a los receptores de información lo que nos llega siempre son slóganes, que apenas definen nada, cuando no sencillamente son invitaciones al despiste, a tragar bulos, o en el mejor de los casos medias verdades, lo que en definitiva no es más que una visión parcial de la realidad y en consecuencia son en buena parte una falsedad.

Todo esto me produce una desconfianza importante hacia los candidatos. Me empiezo a preguntar  sobre sus verdaderas intenciones, principalmente si defienden los intereses comunes o los suyos propios o los de sus afines. También qué concepción del futuro colectivo tienen, no sólo el nuestro local, cuya importancia e interés para mi, disminuye proporcionalmente con el rápido empequeñecimiento del espacio planetario, al impedir con ello eludir los efectos de lo que otros en el otro extremo del globo deciden, sino por tanto, cómo creen que debe ser el mundo, qué normas deben regir la convivencia política y la actividad económica internacional.

Con todo ello cumplir con la obligación moral de participar votando se convierte en una tarea pesada de discernimiento, de desbroce, empezando por las habilidades de los candidatos a la exposición mediática. Sin duda los hay muy capaces de engatusar por su simpatía, su gracia personal, su capacidad de seducción en la distancia corta, su imagen personal más o menos afin a los cánones que cada uno entiende como propios…Pero eso es paja. Lo importante son sus convicciones profundas y su capacidad y determinación para lograrlas y de eso encuentro demasiado poco para ser suficiente.

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Después de ti

Cuando he llegado a casa, a media tarde, la claridad de este día luminoso de primavera en el jardín, aún lo ocupaba todo. Me oprimía y me he refugiado dentro, donde tu ausencia omnipresente era menos insoportable. Allí, encerrado en mis pensamientos he ido recordando todo lo que habíamos hablado. No habíamos previsto que haría un día tan optimista -ha habido tantos grises este abril-. Todo lo demás como esperábamos: la mayoría de tus amigos, tu escasa familia y muy pocos de la mía, tan lejana en la geografía,  sorprendidos al final también por la rapidez de tu apagamiento. Mucha emoción contenida y un atisbo de rebelión ante lo inexorable.

He estado recogiendo algunas cosas, deambulando de una habitación a otra sin darme mucha cuenta, hasta que me he sentado en el sillón a observar de nuevo como la oscuridad de la noche entraba por las ventanas e iba anegándolo todo. Sólo un rato, hasta que he decidido encender la luz de leer de la mesita y poner unas cuantas veces la canción que tanto te gustaba The Only Living Boy in New York, “…Hey let your honesty shine, shine, shine… Like it shines on me. The only living boy in New York, the only living boy in New York”.

No se si aprenderé a vivir sin ti. Algunos no lo consiguen. Me he comprometido contigo a intentarlo y lo haré, cuando pueda. Ahora todo parece irreal, el decorado de una pesadilla.

Al final el sueño me ha vencido, como anoche, pero no he podido meterme en la cama.

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Recomendación

En este momento histórico convulso, donde entre otras muchas actividades económicas, el periodismo está sufriendo en su carne los cambios traumáticos a los que le obliga la rapidez del cambio tecnológico y su influencia en los comportamientos, reconforta encontrar ejemplos de un trabajo riguroso, que supongo pausado, artesano, deudor del tiempo necesario para llevarlo a cabo y que pueda cumplir todas las expectativas que del mismo cabe albergar, lo que ya considero que es una rareza, algo contra corriente. Estoy cansado y apenado de encontrar a menudo crónicas o noticias mal redactadas en los medios electrónicos, que obligan a ser releídas para poder entender su sentido, incluso con frecuentes faltas sintácticas y a veces ortográficas, seguramente por dejadez o premura, por no revisar, o confiar en la revisión automática. En este panorama lo que voy a recomendar lo siento como un oasis.

Se trata del programa de Radio Nacional de España (RNE) Documentos RNE que se emite los sábados de 15:00 a 16:00 y por Radio Exterior de España los domingos de 14:00 a 15:00 UTC.

Comenzó su emisión el año 1999 llamándose Fin de Siglo. Dirigido por Juan Carlos Soriano, y redactado por el mismo, junto a las habituales Julia Murga, Modesta Cruz, y Mamen del Cerro, locutado con maestría y encanto por la propia Modesta Cruz y realizado por Mayca Aguilera y Miguel Ángel Coleto, se ocupa, en formato documental sonoro, de personajes y acontecimientos que han protagonizado la Historia de España de los últimos siglos, atendiendo a un criterio muy variado, interesante y ameno. Y sustentándose en guiones y realizaciones exquisitas, bien alimentadas cuando procede por los ricos archivos de la casa. Puede descargarse en formato podcast, para escucharlo cuando se desee, además de en la propia sede web de RTVE.

He elegido como ejemplo para esta ocasión el episodio dedicado a las Pioneras de la Ciencia en España, el emitido el pasado 19 de marzo, aunque bien podría haberse adelantado una semana y haber coincidido en la misma, como homenaje, con el Día Internacional de la Mujer.

Este programa, con una clara vocación de servicio público, contribuye a un conocimiento más profundo y completo del devenir y la realidad que han conformado y constituyen este país que llamamos España.

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Policía de barrio

La experiencia del ejercicio de su puesto de las nuevas alcaldesas, Manuela Carmena y Ada Colau, cabe pensar que no está siendo todo lo satisfactoria que ellas hubieran podido esperar. Claro que nunca se sabe del todo cuales son los sentimientos que acompañan a alguien que no teniendo esa idea en su cabeza poco tiempo antes, se presenta como cabeza de lista en unas elecciones a un gran ayuntamiento, como son los de Madrid o Barcelona, y sale elegido, si es muy pragmático y logra la satisfacción obteniendo al menos el 25 % de lo adelantado en su programa, o incluso se contenta con lograr desactivar todo o buena parte de lo perjudicial, desde su punto de vista, que su antecesor haya permitido o puesto en marcha durante su gobierno.

Como en el caso de Carmena -en el de Colau no estoy tan al tanto- la oposición y los medios que le son más o menos afines, no le han dado ni el mínimo de cortesía para que tomara conocimiento pleno de los asuntos de su competencia, no es descabellado pensar que no puede estar muy contenta, independientemente de cuales sean ahora tras el aterrizaje, y aproximándose al cumplimiento del primer año de mandato,  mermados o ampliados, sus objetivos políticos.

Digo esto porque llevo alargando el plazo para publicar esta petición, que antes de que lograra el puesto ya me rondaba trasladarle por si lo conseguía, más que nada por no contribuir a cargarle con más peso del que pudiera soportar, y porque no parezca tampoco que me añado a sus críticos.

Pero ya metido en faena no haré más preámbulos: Madrid -y probablemente cualquier ciudad grande- necesita una policía municipal de barrio, o si se prefiere llamarlo así, de proximidad.

Esta es mi petición: agentes a los que se les asigne un área manejable de actuación y,  aunque haya que arbitrar medidas para evitar contaminaciones no deseadas, como quizá que  cambien de distrito periódicamente, recorran sus calles a pie a diario, cumpliendo con la función de  observar, vigilar, tomar nota y ayudar al cumplimiento de las ordenanzas municipales y la ley en general.

Recorrer así las calles tiene el beneficio de lograr el conocimiento técnico y directo de la realidad que se coloca bajo su control y en muchos casos el de la actuación inmediata, evitando las ilegalidades o minimizando las demoras en su solución, y al tiempo el establecimiento de una deseada relación de confianza  mutua entre los ciudadanos y las personas encargadas de su protección, al ser éstas vistas y tratadas a menudo, y en consecuencia ser bien conocidas. La función principal de esos agentes sería por tanto ser visibles y estar presentes para contribuir a la convivencia.

Temo que habrá quien al leer esto inmediatamente deduzca, descontextualizándolo,  que propongo un Estado policial…No es mi intención.

Parto de la idea básica de que cualquier Estado democrático se dota de leyes para ejercer esa democracia. Si están bien hechas facilitan y promueven la convivencia. Para ello deben cumplirse sin excepciones, sin privilegios, y por ello dicho Estado delega el poder recibido del pueblo en diversos cuerpos de agentes de la autoridad. Así consigue evitar justamente que cualquiera pretenda tomarse la justicia por su mano o prevalecer injustamente sobre los otros porque sea el más fuerte…

Claro que se puede pensar que el estadio de control  actual es suficiente, el mejor de los posibles, que una cierta cantidad de anomalía, de transgresión, de disfunción social es inevitable y sus perjuicios menores que el agobiante sentimiento de estar vigilado… Es posible, pero me cuesta quitarme de la cabeza la sospecha de que tal sentimiento parte de aquellos que intuyen o saben que su comportamiento en ocasiones es abusivo o ilegal,  que imponen sus intereses a los de los demás, y son los que abrazan vehementemente esta idea y abanderan el rechazo al control.

Por otro lado, la existencia de esta policía cercana no impediría que los ciudadanos ejerciéramos nuestro derecho a proponer, reclamar o denunciar lo que consideráramos oportuno, pero sin perjuicio de ello, asignar y encargar esta función a un cuerpo especializado parece que ofrece mayor garantía de que las normas que nos hemos dado, que en definitiva son el entramado donde sustentamos nuestra convivencia,  se cumplen.

Si hacemos un repaso a la vida en una ciudad veremos que son muchas las áreas de actuación donde una presencia policial amable y constante reportaría beneficios inmediatos.

Por empezar por algún sitio, las terrazas de la hostelería, que tanto han proliferado tras la entrada en vigor de la última ley antitabaco, para que cumplan en cuanto a ventilación con lo que ésta les exige, además de ajustarse a la Ordenanza municipal correspondiente en lo relativo al urbanismo:  correcta ocupación del espacio público, protección de la vegetación en los jardines…

Abundando en el aspecto de la ocupación abusiva de las aceras, se pueden mencionar muchos más ejemplos: los setos y enredaderas que se dejan crecer hacia fuera de las

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Preciosa frondosidad que perturba el tránsito por una acera ya de por sí estrecha.

 

propiedades, impidiendo muchas veces el tránsito normal de los viandantes;  las obras que acotan tanto su espacio que no permiten transitar o por el contrario no señalizan o vallan correctamente, resultando peligrosas;  los vehículos de todo tipo que estacionan en ellas o infringiendo el Código,

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Camión del servicio municipal de limpieza aparcado ocupando completamente un paso de cebra.

desde los camiones de reparto hasta las motocicletas;  los cubos de basura que se dejan o no se recogen cuando deben, o todo tipo de objetos y muebles que algunos abandonan en mitad de la calle con el fin de deshacerse de ellos. Intentamos tener un entorno físico amable para todos y eso pasa por espacios para transitar de tamaño suficiente y libres de obstáculos, teniendo en cuenta que, aunque minoría, una parte importante de la población necesita ayudarse con ruedas u otros medios para hacerlo, bien porque usa carritos de la compra, coches de niños, sillas de ruedas, andadores o bastones.

¿Y las extracciones ilegales de ventilación y aire acondicionado, que los transeúntes no sólo descubren por la presencia estética que afea la fachada de los edificios, sino porque al paso les alcanza una bocanada desagradable de frío o calor?

¿Y los ruidos?  Por un lado las entidades y empresas que disponen de megafonía, como los colegios, que usan a diario repetidas veces para señalar las pautas de sus horarios, sobrepasando su ámbito e invadiendo el que les rodea. Por otro los vendedores ambulantes que aupados a una furgoneta, también con megafonía, dan la murga  soltando una y otra vez la retahila de sus servicios. A la vez esas motocicletas, las pequeñas que pedorrean agriamente el aire y las grandes que le trasladan ufanas el repicar de sus grandes pistones explotando, haciéndolo retumbar, o los conductores que convierten su vehículo en una discoteca y tan extravertidamente la comparten…

Desde el punto de vista de la vigilancia, quiero pensar que la presencia de esta policía, detectaría antes alumbrado o semáforos que no funcionan, desperfectos en aceras o

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Rama rota por un vendaval nocturno veraniego.

calzadas, fugas de suministros, y haría disminuir el vandalismo en general propiciando, por ejemplo, impedir su colocación y eliminar toda la cartelería que últimamente prolifera amarrada o pegada al mobiliario urbano, como anuncios comerciales o particulares de toda índole.

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No impedirían seguramente las pintadas, por la dificultad para pillar a los autores con las manos en el aerosol, pero su limpieza sería más inmediata.

Sobre los comportamientos no deseados, esperaría que contribuyeran a la prevención de las situaciones tensas que a veces produce el tráfico, como cualquier otra de las actitudes violentas que pueden darse en el trajín diario por las calles,  incluida la de género -ojalá-, y desde luego impidieran los de aquellos que muestran poco aprecio, sensibilidad o respeto por el bienestar de los demás,  como los que dejan las deposiciones caninas donde caen, o los que no sienten vergüenza por hacer las suyas en la calle, más infrecuentes pero en ascenso, o los que montan bullicio en las puertas de los bares u organizan botellones no programados en el primer rincón que pillan.

La plasmación de esta propuesta para llevarla a cabo con los medios personales que precisa tendría otra consecuencia positiva, exigiría generar  puestos de trabajo, bien por acceso directo o por recolocación, lo cual en el momento económico que vivimos encuentro de gran interés.

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Diecisiete meses

Mi niña, me sobrecoge saber que ya no estás.

Tu brutal ausencia me hace preguntarme si tenías que haber venido

a este mundo tan salvaje aún, para ser sometida al arbitrio miope,

a la negra suerte.

La vida que se devora a sí misma te ha elegido.

¡Qué insoportable imaginar tu susto,

tu ignorante asombro,

tu vértigo fugaz!

¡Qué dolor tu pena!

Me gustaría decirte, si pudieras entenderlo,

si te hubieran dejado tiempo para entender de qué va esto,

que tu muerte no es en balde,

que nos deja inoculadas semillas de compasión,

deseos de disfrutar por ti,

contigo,

lo que tu no has podido…

¡Qué dolor tu calor perdido!

 

 

Paisaje_en_el_Parque_de_Doñana,_España,_2015-12-07,_DD_17

El sol de poniente sobre Doñana

Autor de esta foto: “Diego Delso, Wikimedia Commons, Licencia CC-BY-SA 4.0

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Pacto necesario

Apoyo a una gran gran coalición

Tal como apuntaban las encuestas y las previsiones de los observadores, las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 en España han dado un resultado que fragmenta el Parlamento, acabando con la bipolaridad de los dos grandes partidos que aglutinaban un altísimo porcentaje del electorado desde el triunfo del PSOE de Felipe González en 1982.

La primera consecuencia es que lo que en elecciones anteriores quedaba definido tras el resultado, el quien gobernaría, ha sido sustituido por la necesidad de lograr acuerdos entre los diferentes partidos, al no haber obtenido ninguno suficiente apoyo. Esta interpretación del resultado es clara, confirmada por una reciente encuesta cuando el tiempo avanza sin que los contactos para la búsqueda de un acuerdo hayan dado aún fruto: la mayoría de los electores desean un entendimiento de sus representantes que haga posible, en un sistema parlamentario como es el nuestro,  que se forme un gobierno que permita avanzar afrontando los retos, poniendo en práctica un número relevante de las principales propuestas lanzadas en la campaña por los partidos que lo formen. Y se da una peculiaridad: sólo la alianza entre los que aún permanecen siendo los más votados, el Partido Popular, que reúne al electorado mayoritariamente conservador, en un espectro que va desde los bordes de la extrema derecha hasta la difuminada línea de separación con la izquierda socialdemócrata,  y es apoyado por las patronales empresariales, y el Partido Socialista Obrero Español, que aglutina a un electorado socialdemócrata también de muy heterogéneo origen, que tiene a su vez por su otro extremo una porosa línea de separación tanto con la izquierda más tradicional, comunista y post comunista, como por la izquierda más joven y novedosa,  apoyado por los sindicatos mayoritarios, lograría una mayoría absoluta muy cualificada (213/350),  capaz de gobernar sin trabas de la oposición imposibles de superar, habida cuenta de que a esta opción muy probablemente en las votaciones cruciales se sumaría uno de los partidos emergentes, Ciudadanos, con sus 40 diputados, que lograrían sobradamente los dos tercios exigidos para ciertos cambios en la Constitución que la sensatez y la legalidad exigen.

Habría otras posibles combinaciones para lograr los 176 diputados que constituyen la estricta mayoría absoluta para gobernar, pero incapaces, como acabo de apuntar, de abordar las reformas constitucionales que están en cuestión, y resultan aun más contradictorias que esta gran coalición, cuyo primer ejemplo inspirador es la repetida experiencia alemana de alianzas de gobierno entre el SPD socialdemócrata y la CDU-CSU conservadora, actualmente en ejercicio con Angela Merkel al frente.

A la falta de experiencia propia en estas coaliciones de los que aún siguen siendo los dos principales partidos, a pesar de los augures y de los deseos de los dos nuevos emergentes, Podemos y Ciudadanos, que justificaría la prevención y la incertidumbre que genera en sus dirigentes, obligados así a explorar la renuncia a una parte importante de sus postulados para poder converger  con el otro, hay que añadir la grave situación en la que se encuentra España, muy condicionada por un lado por la traumática experiencia de la crisis económica aún no superada, que sin entrar en la complejidad de los orígenes y las causas de que aquí haya sido especialmente virulenta, ha golpeado a los más débiles y dejado descolocado y maltrecho el Estado de justicia y bienestar sociales al que aspirábamos, incrementando la desigualdad,  con aspectos tan lacerantes como la vuelta de la pobreza aun en personas que tienen trabajo, y en consecuencia una marginación intolerable de una parte importante de la población, con todo lo que ello conlleva de infelicidad y pérdida de esperanza en el futuro.

Por otro por los movimientos centrífugos de algunas partes del país, principalmente País Vasco, Cataluña y Galicia, que pone en cuestión la  propia existencia del Estado en su configuración política actual, condicionamiento que viene siendo arrastrado desde el minuto primero de la aprobación de la Constitución vigente, que es necesario recordar fue fruto de un largo, laborioso y generoso acuerdo, que hizo posible dejar atrás, sin casi violencia, una dictadura de cuarenta años nacida de una rebelión  militar y la consiguiente sangrienta y terrible guerra civil que duró casi tres, y que precisamente ahora, se encuentran en un momento álgido debido a que uno de ellos, el catalán, ha alcanzado un gran desarrollo, habiendo logrado el apoyo de casi la mitad del electorado local, y habiéndose embarcado en una apuesta por romper la legalidad, ante la imposibilidad de lograr sus fines de manera legal, en un nivel de desafío inédito para el resto del país.

Ya el Estado tuvo que afrontar en estas décadas las consecuencias de un independentismo violento que protagonizó en el País Vasco la organización terrorista ETA, y los partidos tuvieron que aprender que era la unión en los valores consagrados en la Constitución, y el apoyo recíproco lo que les daba la fuerza necesaria para hacer prevalecer la voluntad de la mayoría y la legalidad. Afortunadamente, en Cataluña y en Galicia el terrorismo fue esporádico y mínimo, lo que constituye una gran diferencia, pero no para invalidar o excluir lo aprendido.

España, como nación jurídica cuyo destino está enfocado a la Unión Europea, tiene pues dos retos ante sí cuya importancia no establece supeditación alguna del uno al otro, ya que los dos son urgentes y merecedores de ser abordados ya con toda la energía, aunque cabe pensar que resolviendo el territorial se estaría en una disposición con diferencia mucho más favorable para arbitrar y defender medidas ante la crítica interna y externa, capaces de hacernos superar la crisis y prosperar, minimizando o evitando los daños y las víctimas, por una razón elemental que sigue siendo vigente: la unión hace la fuerza. El esfuerzo de remar coordinado y solidario hace avanzar con energía la nave.

En este sentido sería envidiable y muy provechosa una alianza que concentrara casi todo el arco parlamentario, que incluyera a Podemos y a los partidos nacionalistas respetuosos con la Constitución, pero quizá sea demasiado pedir… No lo es, en cambio, solicitar de los líderes de Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español, sin exluir a los que quieran arrimar el hombro, que antepongan el interés general al particular, el progreso del país, al progreso de sus territorios, sus partidos o sus carreras, asumiendo la responsabilidad de conformar un Gobierno de concentración, con unos objetivos acordados públicos y bien definidos, que puedan ser expuestos en el discurso de investidura, para que las responsabilidades que cada cual asuma puedan serles exigidas por el electorado cuando haya que volver a las urnas.

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