Lucía Cavestany XXI

– En parte sí, y en parte no.  Creo en lo que estoy diciendo, si bien yo mismo tengo dudas profundas sobre su viabilidad y le pongo varios peros. El primero que se trata de una hipótesis que no he comprobado. No me extrañaría que fuera el primero en no saber cómo vivir de esa manera. Es fácil pensar en que mantener relaciones simultáneas con más de una persona puede inspirar sentimientos de celos incontrolables. No cabe duda de que lo que cada uno damos en cada momento a con quien estamos es único. Cada sonrisa, cada gesto, cada coito con la misma persona, son diferentes cada vez. ¿Por qué habría de no ser diferente con personas diferentes? Por lo tanto, nadie objetivamente puede decir que le han robado besos o caricias que le correspondían porque no es verdad. Esos besos y caricias dados a otros lo son porque estaban generados y pertenecían a esos otros…Pero eso no impide que desde las vísceras se sientan esos celos, ese afán poseedor en exclusiva, probablemente, aunque sea atávico, porque forma parte de nuestro código genético.

– No puedo creer lo que me estás diciendo -le interrumpió Lucía- y me decepciona. ¿Me estás proponiendo que te comparta con tu mujer?

– No, en realidad, no. Lo que estaba era intentando expresar por qué estoy tan confuso, qué pasa por mi cabeza para justificar este dolor que me produce tanto imaginar que no voy a estar con mi mujer cuando ella me necesite, como imaginar que no voy a intentar construir contigo una vida nueva…Compréndelo: Es obvio que tu partes de una situación distinta y ventajosa sobre mi, porque cuando me encuentras ya tienes tomada la decisión de ser una persona libre de compromisos de pareja, ya has roto el vínculo afectivo. Yo vengo a ocupar el hueco del compromiso abandonado. Por contra, para mi tu aparición viene a poner en cuestión mi actual compromiso, a desbancarlo.

– Te acepto eso, pero no te acepto que no me lo dijeras durante la conversación en el bar y me dejaras seguir. Te ibas a acostar conmigo ¡y tu mujer, dónde estaba entonces!

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4 pensamientos en “Lucía Cavestany XXI

  1. Pero,en este mundo volátil y con la experiencia de ambos ¿por qué esa preocupación tan priori? . Ahora lo que tocaría sería conocerse, pasarlo bien y no pensar en nada definitivo sobre lo que está empezando ¡raros son!! 🙂

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